No es IA, pero podés escrolear igual.
El bunker era un lugar donde nos podíamos ENCONTRAR, donde uno iba por primera vez y el otro por vez nro cien… donde uno se daba el permitido y el de al lado se decía a sí mismo "este finde no debería haber venido", donde uno se emborrachaba y su compañera vomitaba en el baño de arriba, donde uno estaba mal de amores y el otro encontraba su media naranja… naranja eran las pantuflas de Pablo y de repente nadie te daba bola… naranja, naranja Fanta. Fantasías de K hole y muchos otros orificios eran parte del deseo de lo que pasaba en las proyecciones personales de los invitados y de los residentes discernían (palabra de Martín si la hay).
Fue el lugar donde elegí vivir solo, pasé a convivir con una persona del carajo y terminé conviviendo con un tipo. Tipo que todo bien, pero un tipazo… con el que terminé entregando el anillo… ese anillo que nunca pensé vestir. Hoy lo llevo todo el día y no pesa en el dedo… en el dedo no pesa… no pesa más. Y no solo no pesa, sino que tiene la corona que los otros 19 no entienden y yo sin entenderlo creí.
Cuando los ciclos terminan aparecen los aprendizajes. Y cuando no terminan por sí solos… es porque algo aprendiste en los anteriores; este terminó con fecha exacto… horario exacto… Pero aprendimos igual o menos… pero aprendimos. Este bunker ha sido mágico, y ese fue su lugar en el mundo… ser mágico… No me divierte creer en cosas sin respaldo, pero el bunker tuvo lugares donde eso pasó… y con eso me quedo, y les propongo que hagan lo mismo… algo dejó allá arriba por haber sido lo que fue acá abajo.
El texto terminó y esto no entró así que lo dejo para los bloopers… BANQUETA resume el encuentro de lo incómodo… y lo pongo con Q para mantener la incomodidad del reclamo.
Los que pusieron los platos
Imanes, polaroids, recuerdos pegados con cinta.
El residente silencioso
(no sabemos qué vamos a hacer con esto, pero llega a algún lugar)
Si estuviste ahí, tenés algo para contar. Dale, no seas tímido.